sábado, 2 de abril de 2011

Amor

Otra vez, señor Altolaguirre,otra vez deseo soñar, otra vez deseo no despertar. Hay veces que soñamos lo que deseamos soñar y y lo peor de despertar no es despertar. Lo mejor es despertar, sí. Lo peor de despertar es que queremos seguir soñando unos minutos más. Entonces aprenderé a robarle al tiempo. Si usted, hiciera el favor de enseñarme . Sería totalmente feliz. Quisiera descubrir si ,ese "para siempre" y ese sueño sin final será ,efectivamente; como la historia. No quiero que se acabe ,Don Manuel, porque al pensar en mí cuando lo sueñe es como pensar en el Amor cuando despierte. Siempre, siempre, siempre. Y para siempre. Necesito seguir soñando o empezar a soñar de nuevo. Seré justa, Don Manuel, seré justa. Le mantendré informado.

jueves, 17 de marzo de 2011

Romance

Señor Altolaguirre, no puedo dormir si antes no se me aclaran un par de conceptos: qué es asustarse con un poema y qué es estremecerse con el mismo poema.
Yo hago lo que usted me diga. Necesito saber que soy yo , así sería la única manera de que no me diera miedo.
Me da miedo perder la vista y no poder ver nada y necesito tocar y oir como si fuera el último segundo en que dispusiera de estos sentidos.
Me gusta andar en la oscuridad y comportarme como si fuera ,eso: fina. Tan fina que pudiera caber por la rendija de una puerta cerrada.
No me gustan los golpes con las esquinas, a nadie le gustan .Sobre todo porque son imprevistos y si lo imprevisto estremece y asusta, cuánto más si es un golpe.
Soy valiente ante un ruído .Aunque sigo sin poder dormir. Quizá porque antes ,necesito tener un lugar para acudir cuando decida despertar mi cuerpo.

martes, 15 de marzo de 2011

Cerrando los ojos

Don Manuel:
Vengo a decirle que voy a cerrar los ojos a ver qué pasa. Ya huí, y no lo busco. Me quedaré quieta hasta que pase, si es que pasa. Eso se llama estar asustado, sí señor . Yo también lo estuve. O fue usted quien lo estuvo y yo lo estoy. No sé. Necesito alguna tempestad auqnue me ciegue, aunque ya esté ciega. Y si cierro los ojos pierdo la poca luz que pueda tener.
Señor Altolaguirre Bolín, no abandone usted el nido.Yo no lo abandonaré y menos hoy. Siempre me parecieron una obra sublime de los maestros de la Naturaleza. A lo mejor, esta noche ,necesito uno para quedarme durante un rato leyendo su poema ,hasta que se me pase el miedo.
Porque como usted bien dice: hasta las esperanzas me dan miedo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Amor que calla.

Querida Lucila:
Me dirijo, hoy, a usted porque las dos sabemos lo que son las cartas y el fin que llevan durante tanto tiempo, en nuestra alma ,metidas. En estas líneas, que escribo estamos alertas algunas mujeres a las que ya me he dirigido y lo seguiré haciendo.

Hoy quiero hablarle del amor que calla :ya he sido surtidor inerte y estanque colmado. No por ese orden. Ahora vengo a que me diga lo que es el odio. Usted tampoco lo sabía porque en el fondo, no lo deseaba mostrar ni que apareciera.
Pero si está tan hondo, voy a dejarlo ahí; y así seguiré callando al igual que su amor. Ni la garganta ni el pecho se sobreponen ni se superponen, deben de ser incompatibles. Si su poema fue amado y leído, la felicito ,Señora Mistral.
Y si al final consigue salir desde tan hondo, le ruego que me avise. A lo mejor consigo atisbar algo de odio.
Nos volveremos a encontrar.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Y el sol entró por el balcón cerrado

Aquí estoy, Maestro. Dios de la poesía, poeta de poetas. Yo estoy aquí. ¿Tú dónde estás? He venido a llorar mi pena y a decírtelo. Pero hoy quiero hablarte de las noches arriba, de tus quejas de las mías. Yo no me quejo del daño del amar, me quejo del daño del amor. El dolor por el que te quejas yo no lo sentiré nunca pero no me importaría sentirlo sin aurora o con aurora, bajo la cama . La risa la comprendo pero voy a hacer una vidriera con el cristal de pena. Seguro que te gusta, Federico. Con verde, que lleve mucho verde. Y tú también lo has sentido. Dicen que el corazón se puede secar si le da el sol, el sol del balcón cerrado, el sol que te deja un cuerpo cansado, ese sol que tu disfrutaste un día y al que me agarro, si es preciso para encontrarte,para enamorarme y para pasar una noche como la tuya. Y que me lo expliques, quiero encontrarte ,Federico . Yo sí quiero encontrarte , que ese día si sucede el sol brillará sin dolor, sin lunas, y sin sangre derramada.
¡Alza la mano, Maestro!Alza la mano y canta conmigo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Desnúdame

Jamás pensé que hubiera verbos , señor Brech, que pudieran producir esa inmensidad en un cuerpo. Verbos de la tierra, no sé si le gusta que los llame así. Los huracanes, los volcanes que vomitan .Siempre pensé que silbar era ordinario. Pero en su cuartilla no lo fue ni lo será. Cuando descubrí su poema, bajé el cierre. Sí. Lo bajé para no volverlo a subir más. Pero el poema me ha hecho cambiar de opinión. Ha conseguido que un 60% de las personas que lo han leído y que no lo conocían se estremezcan.El resto ,seguro que lo han hecho también pero no lo han expresado.
Me gustaría tener su maña para que mi mensaje erótico vomitara sobre cuartillas entreabiertas, porque lo de los labios me lo guardo para el final. Y esos besos hasta el fin, esos besos del fin , quiero que me lleven hasta el mar.
Después de que la Naturaleza ha hecho estragos en mí ,con su poema, ya me queda poco más que decir y no estropear esta maravilla que leo y leo y releo.
Gracias por haber sabido plasmar algo tan maravilloso. Lo dejo aquí porque no me canso de leerle, señor Brech.
Nos vamos escribiendo.

Desnúdame

Desnúdame.
Sea un arrecife en océanos bríosos
y abismes tu boca y tu lengua
huracanando en mis pechos y mis caderas
alzadas
donde rompe el anhelo la virtud.
Tus manos batan el aire, silben en sobrevuelo

mi desnudo pubis
y tus yemas claven tu huella
por una eternidad.
Bajaré tu cierre, cogeré tu palma y me conduzcas

con mi pudor, te beso y te beso hasta el fin, al mar.
Ábreme como una rosa presa hace siglos,
no te niego ni las palabras soeces ni el resplandor divino.
Que tu mensaje vomite sobre mis labios entreabiertos

una muerte dulce y quejumbrosa.
La brasa inmóvil cerraré.
Líbame el rocío, enrédame la humedad
en mis piernas.
Reposo ahora.

martes, 5 de octubre de 2010

Es amor fuerça tan fuerte

"Que todo seso convierte en su fuerza y afición".Todo , Don Jorge, todo. Me hubiera gustado poderle preguntar, y que usted me explicara ,alguna "porfía" suya. O de su época. Caballero de armas y de letras. Supongo que, lo que no canalizaba escribiendo lo hacía luchando. Ahora luchamos también para canalizar la energía. Si al final ,el ser humano, para librarse de los males del amor ,acaba luchando.Contra él mismo o contra otros. Seguro que se reiría si le digo que una de las formas actuales es con pintura de colores. Pero no se alarme usted, que las porfías aún siguen, en el mundo y en todos los corazones.Por desgracia no desaparecerán nunca.
Placer y dolor; y no se imagina usted qué temor y qué osadía. Bueno, sí se lo imagina porque usted lo describió como pocos.
Pero los ojos, no, Señor Manrique, los ojos no. Es al contrario. El corazón se lo hace a los ojos. Cuando al final se ha cumplido condena y le otorgan la libertad diferentes momentos y diferentes sentimientos es entonces cuando se le puede escribir a usted esta epístola , como si no hubiese pasado nada.
Modo de locura, tampoco, es una, propiamente dicha. No se puede dirigir, te dirige él, "como lo quiere y le place",sí pero hasta una vez que te has dado cuenta de su posesión.
En "el toque para probar" caemos todos . Si al final se termina, Don Jorge. Como dijo alguien al que yo admiro tanto como a usted, siglos después: "amor es más poderoso que la muerte pero no más duradero".